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Patrimonio Hidráulico en la Villa de Firgas

La Villa de Firgas ofrece las más variadas estratégicas hidráulicas, en el marco de una arraigada cultura del agua iniciada en la sociedad aborigen que ya desarrollaba sencillas obras y que luego, en la colonización europea, fue generando una nueva, compleja e interesante infraestructura hidráulica que alcanzo su mayor profusión, entre finales del siglo XIX y mediados del XX.

LA GESTIÓN DEL AGUA

Tras los primeros repartimientos de tierras, el agua procedente de la cumbre quedo vinculada a las tierras bajas, para cuya gestión surgió un régimen especial de propiedad denominada heredamiento.

Los caudales se encauzaron preferentemente hacia las plantaciones de caña dulce y cultivos sembrados de granos, hortalizas y frutales. Entre finales del siglo XV y mediados del XVI se trajeron, en su mayor parte de Madeira, profesionales (albañiles, carpinteros y maestres de sacar agua) para ejecutar las primeras obras hidráulicas: nuevas acequias, estanques, minas de agua, pozos, molinos de agua, batanes...

Las ordenanzas que regulaban los primeros heredamientos de agua se adaptaron a la privatización ya que, con el tiempo, las aguas se desvincularon de la tierra y su propiedad se transmitió separadamente a la de ésta, generando numerosos conflictos. Con las reformas liberales del XIX, que consolido la privatización del agua, las antiguas heredades se transformaron en comunidades de regantes y, además, se crearon nuevas comu8nidades ante el aumento de los nuevos recursos hídricos (pozos, galerías, presas...) para cubrir la demanda de agua.

La distribución del agua, controlada por rigurosos turnos, las dulas, adaptó progresivamente un sistema de medidas de caudal preciso, de tipo temporal (día, hora y minuto). Del sistema de medida primitivo de caudales de aguas, basado en la fanegada, asada, cuarta, surco..., se mantuvo básicamente la azada, medida de fluidez que varia de unas zonas a otras y que, en su origen, constituía la cantidad de agua que se podría regar en las asurcadas tierras con una azada o sacho, un caudal comprendido entre los 9 y 12 litros por segundo.

ARQUITECTURAS PARA LA CAPTACIÓN Y CONDUCCIÓN DE LAS AGUAS

Acequias y canales

Desde la época aborigen y en los primeros años de la Colonización europea, las captaciones de las aguas manantes y pluviales se hacían quebrando los cursos con azudes o tomaderos hacia las acequias. Éstas son simples excavaciones reforzadas con muros de piedra con algunos tramos abiertos en la roca. A lo largo de su recorrido disponen de quebraderos, para desvíos a otras acequias secundarias; aliviaderos o rebosaderos para evitar que una sobre conducción de fluido la destroce; decantadores para retener los sedimentos y filtros en forma de rejas o coladeros.

Las acequias de Gran Canaria son numerosas y kilométricas. Se corresponden, casi siempre, con una heredad cuya canalización principal solía denominarse Acequia Real, de la que salían otras secundarias. Entre las más largas están la Mina de Tejeda que llegaba a la ciudad de Las Palmas, la de Vega Mayor de Telde, la Acequia Real de Arucas y Firgas, El Palmital en Guía, etc. En las cartas etnográficas se contabilizan un total de 264 acequias aunque la cantidad real fueron miles y de diverso caudal.

Para cruzar cauces y evitar un excesivo plegamiento del terreno, por lo general se valían de caños de madera o canales, y que con el tiempo fueron sustituidos por obra de fábrica.

Cantoneras y casillas de agua

Para distribuir adecuadamente las distintas fracciones de agua entre partícipes de los heredamientos, se inventó un curioso medidor-distribuidor en obra de fábrica denominado cantonera. Una arquitectura hidráulica en nuestro municipio, que adquiere plena identidad hacia el siglo XVIII, con unidades que son verdaderas obras de arte y preciados bienes patrimoniales hidráulicos; un buen ejemplo de la generación informal de la tecnología, donde se aplican ingeniosamente los principios de hidrodinámica para la medida y distribución del fluido. Se conservan casi medio millar en toda la isla, en los más variados diseños arquitectónicos, tanto a cielo abierto como dentro de habitáculos,  las casillas del agua protectoras de la medición ante hurtos. Los mejores ejemplos los tenemos en las cantoneras de nuestro municipio de Firgas, con las cantoneras de la heredad de Arucas y Firgas, construidas con la mejor cantería azul del lugar.

 

Asociados a las cantoneras estaban los rancheros y acequieros de cada heredad, encargados del control y distribución de las aguas y del mantenimiento de las canalizaciones.

CAPTACIÓN DEL AGUA SUBTERRÁNEA

Las minas de aguas

En Gran Canaria se generalizo, a partir de principios del siglo XVI, un sistema de búsqueda de las aguas subálveas de los barrancos, a través de unas zanjas cubiertas que seccionaban los cauces, las denominadas minas. Su objetivo era captar las aguas y desviarlas hacia los estanques reguladores. La abertura se revestía y se techaba con piedras y argamasa para resistencia y, en forma de galería, la mina avanzaba por el margen del barranco hasta asomar a la acequia.

Las minas pueden tener centenares de metros de longitud, con unas medidas que permiten el paso para su limpieza. A lo largo de su recorrido subterráneo disponen, a tramos, de unas aberturas o respiraderos hacia la superficie, para facilitar las labores de limpieza dentro de las mismas; unas lumbreras de ventilación que se nominaban campanas, normalmente de forma cilíndrica y realizadas en piedra y mortero de cal.

Gran Canaria es la isla donde más se desarrollo esta estrategia de captación de agua subterránea y dispone de mas de 70 unidades, la mayor parte se encuentran en los barrancos del sureste y suroeste. Representan un valioso bien patrimonial a nivel mundial, dentro de los variados modelos de galerías filtrantes o qanat construidas desde tiempos protohistóricos en las regiones áridas y semiáridas del Oriente Próximo y llevadas luego al Nuevo Mundo, con variada terminología; cimbras, alcavons, fogaras, galerías de drenantes, galerías de captación, viaje de agua, minas de agua, picos, puquios, etc.

Los pozos y galerías, un mundo bajo tierra.

Gran Canaria es una isla completamente horadada por unos 2.318 pozos que alcanzan una longitud total de 218Km (MAC-21). Casi todos tienen planta circular de 2 a 3 metros de diámetro, aunque hay algunos cuadrangulares. Su profundidad varía entre los 10 y 350m, con galerías interiores de todo tipo. También se perforaran desde la superficie  unas 339 galerías, con una longitud total de 177km.

Los pozos empezaron a perforarse entre finales del siglo XV y principios del XVI cerca de las poblaciones principales, con profundidades de 6 a 12m y diámetros de 1 o 2 m. Al principio fueron para uso domestico, y bastaba para extraer el agua un simple torno roldada; pero pronto se excavaron más, para sustituir los abrevaderos de ganados y el riego de huertas, para lo que se instalaron las primeras norias, a principios del siglo XVI. Junto al pozo se construía una pequeña alberca o estanque que levaba adosado en su muro una o dos piletas para el agua de uso doméstico.

El gran desarrollo de las perforaciones comenzó entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en la época del puertofranquismo  y los cultivos de plataneras y tomateros. A mediados del siglo XX, la necesidad de agua obligó a profundizar los pozos y a perforar en sus fondos sondeos (catas) y galerías horizontales, unas ciegas, otras con lumbreras de ventilación o campanas y algunas con salida al exterior. Se generó toda una cultura y tecnología del agua: piqueros, poceros, maquinistas, fundiciones..., elementos nuevos sobre los que se desarrollaron ideas y avances, aparte las continuas novedades que llegaban, sobre todo del mercado inglés, en equipos de mecánica hidráulica.

Para extraer el agua de los pozos comenzaron a importarse, desde finales del siglo XIX y pricipios del XX, las norias de fundición y los aeromotores, en el área sur de Gran Canaria y la La Aldea, sobre todo los molinos norteamericanos (Aermotor y Samson), ingles (Climax) y alemanas (Adler), junto algunos del Levante español. Los "molinos americanos" fueron los más demandados. Pero pronto los talleres insulares generaron una tecnología hidráulica propia, con patentes registradas de aeromotores y bombas de pistón (polea, cabezal, varillas, émbolos...), como fue el caso del taller de fundición de Manuel Santana con el célebre Molino Canario.

También, se importaron maquinas de vapor y luego los motores de gas pobre que accionaban cabezales de bombas de pistón o, en su caso, bombas centrifugas y bombas de rosario. En la segunda mitad del siglo, aparecen los motores prediesel y diesel ingleses (Ruston, Setter, Tangye, etc.). Y al finalizar esta edad de oro de los pozos, hacia 1977, habían censados en Gran Canaria, nada menos que 2.192 motores con una potencia total de 81.566 CV. Pero la llegada del fluido eléctrico a todos los puntos de nuestra geografía silencio a estos motores.

ARQUITECTURAS PARA ALMACENAR Y REGULAR EL AGUA

Los depósitos de almacenamiento de aguas constituyen un grupo de bienes patrimoniales interesante y abundante en nuestro municipio, con una gran variedad de arquitecturas. Las cartas etnográficas tienen registrados en Gran Canaria un total de 1.528 estanques a cielo abierto aunque la cantidad es superior porque hay otros más en los 354 conjuntos hidráulicos más modernos, 75 aljibes y cerca de 300 estanques cuevas.

Estanques, pozos y aljibes

Para regular el agua de riego procedente de minas, acequias, pozos, etc, se construyeron, desde los primeros años de la Colonización, pequeños estanques y albercas o albercones, tanto con muros de mampostería ordinaria como de barro. Se aprovechaban oquedades naturales o artificiales del terreno a fin de evitar costosos muros de contención.

Otro tipo de construcción similar son las chacas, recipientes de planta redonda u oval, encajados en el terreno arcilloso.

Muy curiosos y únicos son los estanques cuevas de Gran Canaria. Oquedades perforadas en capas de materiales volcánicos piroclastos (tobas), impermeables y fáciles de excavar, que abundan por las medianías y cumbres del barlovento insular.

 


 

Más elementos de actividad hidráulica.

Paletón.

Desvío que se practica en las acequias y otras conducciones para permitir, por medio de la apertura de una compuerta, la salida del agua en momentos de aumento del caudal, impidiendo que los estanques se rebosen. Lugar donde se quiebra el agua (en Gran Canaria se emplea el término quebrar para referirse al cambio de rumbo en la conducción del agua).

 


Lavadero.

Estructura de planta rectangular formada por el ensanche de una acequia que permite el lavado de la ropa junto a pequeños núcleos de población. Algunas pueden estar dotadas con cubierta para proteger a las mujeres en las zonas del interior de la isla, y todas poseen piedras sobre las que estregar la ropa.

 


Sifón.

Mecanismo en forma de tubo encorvado que sirve para sacar líquidos del vaso que los contiene, haciéndolos pasar por un punto superior a su nivel. (Arquitectura: canal cerrado o tubo que sirve para hacer pasar el agua por un punto inferior a sus dos extremos).

 


Campana.

Construcción cilíndrica que se practica perpendicularmente a una galería hasta alcanzar la superficie, con la doble finalidad de ventilar y permitir la retirada mediante polea o maquinaria, del material sedimentario excavado. Es usual que aparezca una caseta protegiendo el orificio de salida de la campana

 


Pilar de agua.

Fuente pública a veces adosada a la pared, y que presenta un caño o grifo por donde sale el agua.

 


Presa.

Construcción en piedra, mampostería u otros materiales consistente en un muro de cierre en el cauce de un barranco, realizada con el fin de recoger y almacenar el agua de escorrentía. Muro grueso de piedra u otros materiales que se construye a través de un arroyo o canal, para almacenar el agua a fin de derivarla o regular su curso fuera del cauce. Es imprescindible que el subsuelo de la presa sea impermeable (arcillas) para evitar que el agua se pierda por filtración.

 


Coladero.

 

Fuente documental:

Guía del Patrimonio Etnográfico de Gran Canaria

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FEDAC. Carta Etnográfica de Gran Canaria, fichas actividad Hidraúlica.



Ayuntamiento de la Villa de Firgas

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