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La Casa de la Cultura

La Casa de la Cultura de Firgas es, sin lugar a dudas, uno de los edificios más emblemáticos del municipio. Ubicada en el mismo corazón de la Villa, fue construida en el año 1872 como Fonda para albergar a los turistas que por esa época se acercaban hasta nuestro municipio a probar las propiedades curativas de las aguas que manaban del barranco de Azuaje, de ahí que la construcción de "La Fonda", "Hotel Firgas" u "Hotel Azuage" (denominaciones todas para el mismo edificio) está estrechamente ligado a los baños termales del mencionado barranco.

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La Fonda, que fue levantada sobre un terreno propiedad de la familia Hernández González, dueños de grandes extensiones de terrenos por estos contornos, sirvió de hospedaje a canarios, peninsulares y turistas llegados de toda Europa que venían a disfrutar tanto de las aguas termales de Azuaje, como de los agradables veranos en Firgas, de su paz, de la amabilidad de sus vecinos y de la buena acogida con que eran dispensados.

Desde su apertura en el año 1903, fue regentada por D. José Navarro Ortega y su esposa Dña. Dolores Montesdeoca Molina, naturales de Teror y Valleseco, respectivamente, quienes también eran los arrendatarios del servicio de bestias para el traslado de los bañistas hasta Azuaje y viceversa.

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Sobre el año 1913, la familia Hernández González, propietarios de La Fonda, la vende a D. Juan Suárez Gil en 15.000 pesetas, pasando entonces a ser regentada a partir de 1924, con motivo del fallecimiento de éste, por su esposa Dña Rosario Ponce Gil. "La Fonda de Rosarito", popularmente así conocida en su honor, vivió su época dorada y se convirtió en lugar de moda, entre la aristocracia de la isla, donde cada mañana, sus clientes eran trasladados hasta Azuaje en el Ford de Brunito.

Con el cierre del Balneario de Azuaje en la década de los treinta, La Fonda dejó también de albergar turistas y se reconvirtió en Escuela Graduada Mixta hasta la década de los sesenta, llegando a ejercer de maestro D. José Suárez Ponce, hijo del matrimonio mencionado anteriormente, quién enseñó las primeras cifras y letras a la chiquillería de la época entre sus corredores y habitaciones de la segunda planta, pues la primera, era el hogar familiar, compartido con la cocina y el comedor del hotel, mientras éste existió.

En los años cuarenta, fue destino ocasional del Ayuntamiento, que adquirió el edificio en el año 1972, siendo alcalde D. Saturnino Marrero Pérez, por un importe de 1.080.000 pesetas.

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En la Fonda hubo también un comercio de ultramarinos y tejidos durante más de 60 años, primero de la familia Suárez Ponce, para ser luego "La Tienda de Paquito", arrendador de la misma, que a su vez la traspasara a sus hijos Paquito y Carmelito, que siguieron en el negocio hasta el inicio de las obras de rehabilitación, de la actual Casa de la Cultura. También estuvo el Juzgado de Paz, se usó como almacén, como lugar para teñir el serrín con el que se confeccionarían las alfombras los días del Corpus, para que los niños y jóvenes del municipio aprendieran sus primeras nociones de solfeo, sobre el año 1975, cuando se creó la Banda Juvenil de Música de Firgas, bajo la batuta de D. Antonio Moreno, etc. Hay que hacer mención también, ahondando en el concepto de casa de servicios múltiples, que en su patio interior se impartieron "Cursos de Aprendizaje del Uso de la Máquina de Coser", de hecho en el año 1928 siendo Alcalde D. Toribio Alemán Medina, el Ayuntamiento dona una máquina para este fin y no olvidarnos que desde su balcón principal, los Obispos se dirigían a los feligreses con motivo de sus visitas pastorales, igual que los hicieran los nacionales (sublevados contra la República) en plena guerra civil en 1936-39, lanzando sus arengas cuando llegaban noticias de la toma de objetivos militares.

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Entre las muchas anécdotas, destacar a don Lorenzo, asiduo cliente al hotel, quien desde muy temprano y hasta el anochecer hacía partícipes a propios y extraños de su onomástica cada 10 de agosto con interminables explosiones de voladores y llamativas bengalas y no dejar de hacer mención al campanillero que, puntual, acudía a la Plaza avisando a los huéspedes a la hora de la comida, bien con la campanilla o bien haciendo sonar una sartén.

Siguiendo con los cambios de la historia, primero se denominó su calle Real de Abajo, luego León y Castillo y actualmente Paseo de Gran Canaria.

La Casa de la Cultura.

Una vez incluida La Fonda en el patrimonio municipal, toda Corporación que presidió el Ayuntamiento tuvo siempre la ilusión de recuperarla, pero fue en el año 1.987 siendo Alcalde don Manuel Ramón García García, cuando el Cabildo Insular de Gran Canaria encarga el Proyecto Técnico de Rehabilitación del Edificio a doña Alicia Doreste Aguilar, colaborando don José Luis Gago Vaquero, ambos Arquitectos y Profesores de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. En diciembre de ese año concluye la redacción inicial del mismo, pero no es hasta seis años después, en febrero de 1.993, cuando el proyecto es retomado por el Ayuntamiento y el Pleno corporativo, presidido por el entonces Alcalde don Francisco Ponce Gil aprueba ejecutar el proyecto de rehabliltación, que tuvo un coste cercano a los 50 millones de pesetas, aportados en un 90 % por las arcas municipales, y el resto por el Cabildo Insular de Gran Canaria. Dos años después, exactamente el 21 de abril de 1995, se procede a su inauguración, reconvertida en lo que hoy conocemos como La Casa de la Cultura de Firgas.

Actualmente, dentro de sus muros se ubican la Biblioteca Pública de Firgas, Sala de Exposiciones, Aulas para Cursos, un Salón de Actos polivalente v las Oficinas de Cultura y Educación del Ayuntamiento de la Villa de Firgas.

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