Firgas

Topónimo aborigen. Algunas fuentes apuntan que este término tiene el significado de lugar alto, por encontrarse en un promontorio que domina prácticamente la costa norte de la isla.

En 1484, por los repartimientos de tierras y aguas otorgados a Tomás Rodríguez de Palenzuela, ballestero de origen burgalés experimentado en las luchas contra los árabes, le correspondieron terrenos por la zona de Arucas y se estableció en este lugar. Allí se iniciaron los trabajos para talar el bosque, construir las viviendas, iniciar el cultivo de la caña de azúcar y construir un ingenio azucarero y una capilla.
En 1506 funda la ermita de San Juan de Ortega, en torno a la que se irá poblando el lugar, y en 1517 funda una capellanía sobre la misma con su hijo Gaspar Rodríguez de Palenzuela como patrono, que existe hasta 1613, fecha en la que sobre la ermita se construye el convento de San Juan de Ortega.
La ermita contaba con terrenos propios y otras donaciones que permitían costear sus necesidades, pero la lejanía de la iglesia parroquial de la que dependía, la de San Juan Bautista de Arucas,
planteaba problemas a los vecinos por no disponer de un sacerdote de modo continuado.
Esto hizo que, en 1613, la asamblea de vecinos solicitase a Pedro Espino de Brito, arcediano de Canarias y Vicario General del Obispado, que diese licencia a la Orden de Predicadores de los Dominicos para que fundara un convento al que apoyarían con sus limosnas. En un Auto de 27 de noviembre de 1613 se otorga esta licencia y, hasta 1836, el Convento de San Juan de Ortega forma parte de la historia de la localidad.
En 1616 existía ya un próspero convento dominico ubicado en la actual Plaza de San Roque, que promovió la devoción por este Santo que ostenta el patronazgo de la villa. El convento fue clausurado en 1835 con motivo de la desamortización de Mendizábal, siendo
sus antiguos muros sede de la Casa e Iglesia Parroquial actuales. Los «Dos cercados de dos fanegas, uno frente a la Plaza y otro en el canal que conduce agua al Molino» fueron vendidos por adjudicación el 27 de julio de 1854 a Pedro Martín García y Manuel Hernández Marrero por 11 352 reales de vellón.
Firgas constituye una excepción entre los pueblos que en 1766 disponían de alcalde real y rango jurisdiccional, pues en lo eclesiástico carecía de parroquia y seguía, a estos efectos,
dependiendo de Arucas. También cuenta, después de la reforma administrativa de Carlos III, con diputados y síndico personero. Las distintas menciones que se hacían por diferentes fuentes referidas a que era un pago de Arucas, han quedado sustanciadas más recientemente por otras fuentes en el sentido de que el vínculo de Firgas con Arucas era eclesiástico y no administrativo. Posiblemente el error de interpretación se debió a que no dispuso de parroquia hasta 1845.
El Molino del Conde, molino de gofio del s. XVI, está situado en el inicio de la carretera que conduce desde Firgas a Valleseco. El edificio, que también incluye un antiguo almacén de grano y tostador, y la casa del molinero, se halla situado sobre la acequia de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, con el fin de aprovechar la acción del agua para poner en movimiento las piedras trituradoras del grano.
El vínculo de Luisa Trujillo Figueroa en el momento de su división por desamortización el día 23 de junio de 1876 incluía entre sus bienes el «Molino harinero con una máquina de agua, cubo, casa terrera con su cocina y patio en Firgas», que fue valorado en 21 050 reales de vellón. La mitad de todos los bienes vinculados correspondieron a su poseedor, Agustín del Castillo Bethencourt, y la otra mitad a su sucesor, Fernando del Castillo Westerling, cuarto y quinto Condes de la Vega Grande de Guadalupe respectivamente.

Fuente: Origen y Noticias de Lugares de Gran Canaria, de Humberto Manuel Pérez Hidalgo

Plano de la Zona: Base cartográfica del año 1962 de GRAFCAN.