Los Chorros

Toponimos loschorros

Lugar situado en el barranquillo del Lance que pasa junto al cruce de carreteras donde se une la carretera de Los Castillos a Los Chorros (GC-240), con la de Firgas a La Laguna de Valleseco (GC-0030).
En el repartimiento de aguas de la Heredad de Arucas y Firgas aprobado el 4 de octubre de 1710, de las diez azadas en total a repartir (cada azada se compone de 62 horas, es decir, 620 horas en total que se reparten en el término de 31 días y 31 noches), una de ellas procede del agua de la Cantarilla, naciente de Los Chorros.
En la fundación, el 7 de septiembre de 1765, del patronato del matrimonio de Francisco Carvajal Aguilar, Regidor, y Bernarda Manuela de Matos Coronado, entre los bienes incorporados al mismo se incluyen cincuenta y siete fanegas y once celemines de una «Hacienda con casas denominada Los Chorros y Barranquillo del Lance con un manantial de agua». Posiblemente sea esta la que hoy se conoce como Finca Los Chorros, que, según parece, la había comprado a Antonio Barrera y a su mujer, Ana Montesdeoca.
Si bien el barraquillo del Lance atraviesa un espacio con abundancia de castaños, laureles y álamos, en este lugar, cuyo naciente sigue manando agua potable continuamente y en el que se pueden ver un lavadero y la acequia de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, la vegetación más abundante es la del importado eucalipto cuya repoblación se hizo en la zona en el s. XX.
La característica principal de su suelo son las «tierras rojas». Dice el geólogo Telesforo Bravo que es una «... formación superficial que destaca en Gran Canaria por su color rosa o rojo, está situada entre las cotas 700 y 1200 en las laderas de las vertientes del norte de la isla. Es una tierra arcillosa, esencialmente inorgánica que procede de tobas y arenas volcánicas profundamente alteradas. (...) Estas tierras rojas, son producto de un régimen climático del tipo templado húmedo, que reina precisamente en las cotas ya citadas. Estas formaciones se encuentran no solamente en Gran Canaria sino en todas las islas del archipiélago que sobrepasan los mil metros de altitud, quedando por tanto excluidas Lanzarote y Fuerteventura.
(...) Todas estas zonas se encuentran en las cotas donde la niebla del alisio se pone en contacto con el suelo y durante casi todo el verano permanecen húmedos aquellos suelos con lluvias muy moderadas pero persistentes. (...) Estas tierras cuando no contienen ningún componente orgánico es cuando presentan su más encendido color. (...) En Gran Canaria, toda la zona comprendida entre los 700 y 1200 metros de altura, con conos de ceniza o tobas del final del Terciario, presentan estos caracteres visibles solamente donde la erosión ha practicado, al faltar la cubierta vegetal, cárcavas y barranquillos. Su composición es la de una laterita arcillosa, rica en hierro, a lo que debe su encendido color, pero pobre en aluminio».
A tenor de lo que explica el recordado geólogo, hay que anotar que todos estos lugares estarían dentro del antiguo Bosque de Doramas. La desaparición del mismo favoreció la erosión, que provocó que afloraran estas tierras rojas, hoy conocidas por los arquitectos como suelos de «arcilla expansiva», a las que les tienen mucho respeto por su movilidad estacional.

Fuente: Origen y Noticias de Lugares de Gran Canaria, de Humberto Manuel Pérez Hidalgo

Plano de la Zona: Base cartográfica del año 1962 de GRAFCAN.